Sillón Mickey de Cristina Morozzi

Turín rindió homenaje a los cincuenta años de actividad de Studio 65 en 2016/17 con la exposición en el GAM; “Il Mercante di Nuvole”, comisariada por Maria Cristina Didero.

 

 

Entre las piezas más icónicas de la temporada radical, de la que Studio 65 es exponente, no podía faltar el sillón Mickey de formas redondeadas, revestido con una tela de grandes lunares, en blanco y negro, creado para la ocasión en un versión gigante, un manifiesto casi ideal de su enfoque de diseño. Studio 65 fue fundado en Turín en 1965 por un grupo de arquitectos que se reunieron en torno a la figura de Franco Audrito para luchar contra el conformismo burgués, aportando un soplo de libertad e ironía al mundo del mueble. Studio 65, en lugar de inspirarse en la Bauhaus, extrae sus referencias culturales y figurativas del arte pop estadounidense y del mundo de la ficción y el cómic. No es casualidad que en la lista de sus proyectos aparezca el sillón Mickey, que, en su nombre, denuncia sus referencias culturales. El arquetipo al que hace referencia es el sillón clásico, amplio y acogedor, en la línea del Fumoir de Poltrona Frau. Sin embargo, la forma de Mickey es deliberadamente redondeada y su redondez se ve acentuada por el tapizado de grandes lunares.

 

 

Transformado de esta manera, pierde su altivez para convertirse en la sede de una ciudad de juguete, manifiesto ideal del nuevo enfoque del diseño de Studio 65: no sólo formas funcionales, sino lúdicas y narrativas porque, como afirma Franco Audrito, “el arquitecto es un mago, capaz de despertar el entusiasmo infantil”. Mickey ha redondeado y deliberadamente formas excesivas para firmar una nueva historia del diseño, convirtiéndose así en un icono contemporáneo: “La capacidad de imaginar y transformar elementos de decoración en iconos de nuestro tiempo está movida por la naturaleza profundamente irreverente, revolucionaria e iconoclasta que ha caracterizado al actividad de Studio 65 desde hace más de medio siglo”, escribe María Cristina Didero.