EL BLOG#13 - ST MORITZ por Antonella Dedini
«Aquí me siento mucho mejor que en cualquier otro lugar del mundo», escribió el filósofo Friedrich Nietzsche en julio de 1881, durante sus estancias en la Engadina, un valle suizo del cantón de los Grisones. Su destino era Sils Maria, a pocos kilómetros de St. Moritz.
Era un paisaje que permanecía en su memoria: prados, bosques de alerces y abetos, y pinos cembros suizos que rodeaban lagos apartados de alta montaña. Un lugar para la contemplación, donde la belleza de las montañas ofrece espacio para hacer una pausa y reflexionar.
Un viaje a la Engadina
St. Moritz reúne este espíritu de refugio y una esencia cosmopolita. Los lagos y los senderos de montaña invitan a explorar, mientras que en invierno la atención se centra en el esquí, los caminos para practicar esquí de fondo y los paseos por la nieve. Entre la quietud del paisaje y el carácter animado del destino situamos nuestro hogar imaginario.
Un hogar imaginado en la montaña
En la selección de Antonella Dedini, el viaje continúa en el interior. Después de un día al aire libre, la atención se centra en un asiento cómodo, la luz suave de una lámpara y el placer táctil de los objetos familiares. Los muebles, la iluminación y los detalles decorativos forman parte de un refugio personal, un lugar para leer, atesorar recuerdos y disfrutar de las horas más tranquilas de la tarde.
En lugar de recrear un chalet tradicional, este interior imaginado deja espacio para el carácter individual. Las formas expresivas conviven con piezas más discretas, y llevan el espíritu de una escapada a la montaña a un hogar que parece reunir objetos con historia, en vez de seguir un conjunto coordinado.